21 de septiembre de 2026

El sentido de la ejecución musical y las tunas universitarias en Oaxaca

 

«Una forma clásica en la activación emocional es la música, a través de ella se pueden clasificar los procesos internos, ya que una música fuerte estruendosa, sacará afuera lo más negativo y aquella clásica suave y delicada, hará que el alma se calme aflorando lo positivo.» El Ser Uno

    Actualmente en los últimos 20 años el sentido de la música se ha transformado a algo muy parecido al fenómeno de la Teriantropía (la transformación del hombre en animal), es una fuente para que broten los bajos instintos. Lo que suena ya no tiene coherencia, sentido, forma, vibración, elocuencia.

La degradación de los sentidos, de la letra y el mensaje parece ser algo muy común bajo una sociedad que se acerca a la locura del sentido común. Que diferencia al escuchar una música de un ritmo cadencioso, suave y delicado con instrumentos agudos. Nada como ejecutar algún instrumento algún talento y la emoción con el público. ¿En dónde ha quedado la formación de hombres y mujeres que realmente sientan la necesidad de aprender día a día algo: química, ingeniería, psicología, matemáticas, arte, geología, música, historia y demás

Hay que observar detenidamente lo que está sucediendo en la actualidad, niños aprendiendo materias de ciencia y tecnología. La filosofía, la importancia de la psicología, arte, música, pintura, escritura, han quedado como un dato histórico para hace mas de tres décadas. La mayoría piensa que son profesiones que no dejarían un importante sustento económico, pero la intención va más allá sin lugar a duda.

Parece que estamos viviendo ya el futuro que tanto plasman en las películas, la tecnología es nuestro entorno, donde las maquinas hacen todo y el conocimiento es 100% tecnológico. ¿Y la aportación del ser humano?, ¿y su expresión interna?

¿Cómo desconectarse del mundo exterior? Si hacemos caso a los videos publicados, al de la tendencia, al de los méritos por visualizaciones, es dejar de ver nuestro verdadero conocimiento. ¿Cómo conectarse con el mundo interior? El llamado tiempo para uno mismo, es sumamente sencillo, aprovechar el tiempo para leer, escribir, cantar, bailar, realizar ejercicio, escuchar música o tocar un instrumento. Por eso inconsciente o conscientemente las madres de familia buscan alternativas, de como sobrellevar ese tiempo “muerto” para sus hijos.

La música en sus inicios era utilizada para agradar a los dioses, y esos tonos o vibraciones que generan un ambiente positivo o negativo. A través de ella podemos expresarnos con sentimientos de amor, de tranquilidad, y por otro, mensajes que manipulan la programación mental, incentivando un libertinaje de forma repentina y repetitiva. La forma de “entretenimiento y ocio” ha sido llevado a lo largo de los años bajo un mismo molde o corriente. La música, las películas, la televisión, los espectáculos parecen estar todos contaminados, afectando de alguna u otra manera el subconsciente.


Con este preámbulo preguntémonos, que aporta la universidad a los jóvenes aun en formación. Sin duda alguna dentro de la música, se encuentra la formación de grupos musicales, rondallas y tunas universitarias. Recuerdo aun, que la esencia de formación de una tuna - extranjera afortunadamente -, era la de coadyuvar al universitario para terminar sus estudios a través de la música.  

Hace más de 20 años, en Oaxaca existían tunas universitarias ofrecidas al mercado como oligopolio. La famosa rivalidad entre la UABJO y la URSE rebasaban el sentido educativo, sino incluso en términos artísticos. Y al final, ¿para qué?, si se distancian los jóvenes al no encontrar sentido en ejecutar y cantar una simple canción frente a público.  

Con la intención de quitarse lo tradicional y monótono de la llamada “Tuna de Antequera” varias personas que pertenecieron desde sus inicios solo lo ven como quimera y sin duda, poder recordar como la disciplina tiene un sentido para que las cosas se desarrollen.

Desde hace décadas, eran pocos los que quedaban y muchos los que iban de paso para pertenecer a una tuna universitaria. El circulo era exclusivo, y tenía un sentido de orgullo portar una beca, por el esfuerzo y la fidelidad a la agrupación que se pertenecía.

Hoy en día, las cosas incluso en ese mismo sentido han cambiado. Antes, un “pardillazgo” era cuestión de caerle bien a media tuna, ser simpático y entrar en el ambiente. Hoy, no importa esperar, porque el traje y la beca se ofrece al mejor postor, solo para que la toma de la fotografía supere los 15 miembros.

Ejecutar con disciplina el instrumento, era lo primero que observaban los becados para el desarrollo de tu proceso en la tuna. ¿Cantar? Ni se diga, como iba uno a crecer en la agrupación sin ningún aporte sonoro. Hoy, los acordes no importan, ni su variedad ni su complejidad, porque el ocio y la sociabilidad de la tuna abarca todos esos aspectos que el traje parece otorgar por medio de telepatía.

Sin duda, la disciplina y los aprendizajes que conllevan pertener a una tuna deberían de resguardarse y prevalecer. Aun en esta época, no se entiende como a pesar de que la tradición enmarca que no todo es la ejecución del instrumento, varios se defienden con esa misma postura por tener más de 10 ejecuciones de misas eclesiásticas al día y “vuelven a pintar su raya”.

Oaxaca es un canasto vivo y diverso de artistas y músicos. Es bonito escuchar como agrupaciones ganan premios estatales, nacionales e internacionales y sin embargo, el punto básico del respeto a los demás, el significado de los valores y de sobrellevar la tradición como una amabilidad para que las tunas universitarias en un mismo lugar puedan convivir por ser universidades de una misma entidad oaxaqueña, quedan en el olvido.

Más allá de colores institucionales, rivalidades sin sentido, premios internacionales, deberíamos de voltear a ver a las nuevas generaciones que han roto la brecha del oligopolio, y crear lo suyo con nuevas becas universitarias. ¿Qué falta? Tener un sentido de pertenencia por la beca con la que se toca o ejecuta. Disciplina y desde luego reivindicar el ocio, para que la música sea música y no un pretexto para despertar la Teriantropía. ¿Y el dinero? vuevlo a recordar, la ciencia (abogados, médicos, ingenieros, nutriólogos, contadores, psicólogos) y las artes son una conjunción y no una separación.



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